25.6.07

Game over

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Debería guardar los últimos comentarios de este blog que hoy termina: son el alimento del que se nutrirá mi corazón inquieto.
Debo admitir que siento pena al dejar el Infierno, pero las normas son las normas, y he decidido hace años, que mis espacios tendrán una duración limitada.
Soy muy afecto a permanecer, a succionar el alma de los que se me acercan, por eso me he convertido en un ser generosamente esquivo. Nada me dolería más, que esta interacción magnífica que hemos mantenido el último año y medio, se convirtiera en una costumbre a-pasional.
Me han enamorado las mujeres, he confraternizado con hombres magníficos; todos, me habéis dado en vuestras casas, y de visita, momentos extraordinarios de gozo. Muchos de vosotros sois el ejemplo viviente de que nuestra sociedad está enferma; que las joyas que ofrecéis generosamente, no tienen valor comercial, pero sí unos cuantos garrulos insultándose en prime time. Yo seguiré vuestros pasos, porque ya no podría andar sin ellos.
¡Sois libres queridas!, nadie os acosará con tanto descaro, a todas, y al mismo tiempo. ¡Sois libres lectores masculinos!, que afortunadamente, ni sois "machos", ni sois muchos; también os he admirado, como a ellas, pero si os hubiese tirado los tejos, habría comprometido una baza que en realidad no me nace, y por ello, no habría de funcionar. ¡¡Hasta la belleza siempre!

15.6.07

Florecer efímero

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No hay ya energía en mí, y todo mi depliegue vital consiste en encontrar los atajos por los que transitar por un mundo que no me gusta; no tengo la entidad suficiente para florecer en este hábitat, y me oculto en las sombras, donde también algunas veces vislumbré el Paraíso.
Pero soy una fuente que mana cada tanto un elixir singular, que sabe a bellas palabras en la noche o a música de ensueño en días de alborozo existencial.
Hay un punto de humanidad conmovedora en algunas particularidades mías y otras facetas, patéticas, o francamente irritantes. No puedo decir qué escala de razón pretendo tener, y sin embargo doy pistas diciendo que en un extremo de la cuerda está Leonardo, y en el otro, yo, junto a un par de monos con pajarita. Mientras vivo sin motivo aparente, mentes infinitamente superiores a la mía diseñan este mundo de milagros tecnológicos y económicos, y al mismo tiempo una farisea estrategia de generosidad en segunda instancia hacia los pueblos a quienes condenamos con nuestros prodigios.
Soy uno de esos poetas de ocasión, nunca un profesional de la poesía, pues desconfío de los que pueden acometer la expresión a tiempo completo. Tímido e irresoluto, soy un inútil a cualquier efecto práctico, pero a veces… encadeno las palabras de tal forma, que hombres hechos y derechos, han sentido el aguijón de la sensibilidad desbaratar su miedo a las mariconadas; y mujeres soñadoras admitieran un "touchè" de ese a quien creían o querían ver. Luego se desilusionan claro, pero…¡ hay tantas mujeres que engañar suavemente !, que embriagar con palabras, como serpientes que hipnotizan aquello en nosotros que es pajarillo.
Admiración y afecto, eso buscan, como todos, los poetas fugaces, para florecer como cualquier otro lo haría de su propia savia, pero saben que es meta muy alta y sus fuerzas escasas, por eso se engalanan con palabras, para dar la sensación de que aún existen, y su cuerpo marchito es una realidad que puede ser obviada en aras de la lírica.
Algunos hombres magníficos, malabaristas geniales de la belleza poética como Felipe Benitez Reyes me han marcado metas tan lejanas que ya no puedo escribir poesías sin que se me suelten los perros del sentido del ridículo. Pero tengo que escribir, porque es mi lado fuerte, tengo los músculos con forma de adjetivos, tensos como sustantivos que cambian el sentido de una frase. Es mi forma de seducir, sin mostrar la cojera del espíritu.
No voy detrás de la gloria; como dijo el gran portugués: "...escribir es mi forma de estar solo", ni busco la inmortalidad, por una aversión física a lo permanente, y me alineo con Woody Allen cuando sentenció: "La eternidad es muy larga, sobre todo al final".

11.6.07

Correo mágico

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Querida Amèlie, después de colgar contigo me llevé un buen susto; alguien golpeo la puerta con bastante violencia para la hora que era, me levanté sobresaltado y pregunté quien era, una voz profunda; dijo algo que no entendí y entreabrí la puerta con la cadena echada. Vi a un tipo muy extraño, con un sombrero de ala ancha y una capa negra que le cubría la mitad del rostro.
- Correo sobrenatural- dijo secamente, - firme aquí-… y me mostro un libro que bien podía ser de un catálogo de pócimas mágicas o atrezzo de una peli de Harry Potter.
Vencidas mis reticencias al ver que venía con un perro de dos cabezas que no disimulaba su animadversión por los mortales a medio vestir, le eché una firma rápida y temblorosa, entonces me dió un pergamino que olía a armario de faraón egipcio sin descubrir; esto leí en él:

Estimado herr Muharrib, he sabido de sus contactos con serres sobrenaturrales y pensado en pedirr ayuda de Ud. parra contactarr hada perrdida. A medianoche intentarré contacto telepático parra obviarr deficiencias idiomaticos. Escrritoamanomío con errorres, comunicación mental gut. Hans Poelzig.

10.6.07

Nada



Tiempo antes de que dejara de verte había aprendido que mi corazón no es capaz de grandes hazañas, ni de confirmar los valores esenciales de la humanidad, sintiendo lo que es obligado sentir. Debo pertenecer a ese gremio oblicuo que desaira de algún modo a los bienpensantes y a los otros; y no es capaz de integrarse, ni en lo bueno ni en lo malo de las gentes. He desarrollado todas las taras y los vicios de todos los estratos, sólidamente, como quien desea dejar claro su empeño en no ser nada. Y fué por amor.
Amor a todo y a nada (que es lo que se obtiene al apostar por "todo").
Nada que huela a definitivo; nada que esté garantizado de por vida, tuvo ni tiene buena prensa en los callejones de mi forma de ser, o de no ser, como quiera verse, y sin embargo en mis sueños más cuidados, el amor siempre es eterno.
Hace ya muchos años que no nos vemos, y puede que ya no volvamos a vernos, pero no te he olvidado; y en estos momentos difíciles recuerdo con una cierta envidia, aquella tu fortaleza.
Te quiero y te he querido, …seguramente, nunca lo suficiente.

Feliz Cumpeaños Mamá

9.6.07

Diatriba tímida

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Hay días en que me levanto con una energía que augura un día útil, sin embargo, poco a poco se va diluyendo . Tras el café, comienzan a agolparse las intenciones y los proyectos a una velocidad tal, que apenas consigo recordar parte de ellos al lavar la taza. Un día me digo que tendría que escribir todos estos pensamientos aunque carecieran del menor valor, al menos como testimonio de mi individualidad como ser humano y pensante; al otro, encuentro como una pretensión absurda el dilapidar el tiempo en confesiones o elegías que nadie habrá de leer. Los desvaríos de un renegado depresivo no son una materia de interés mas que para los de su especie, y estos, si bien dedican su tiempo a las causas perdidas, no tienen la fuerza para trasladar mi voz a la plaza pública. Los constructores del mundo necesitan dedicar ese tiempo a dominar el uso de las herramientas que aceleren la erección de la babélica torre global, y los zánganos de todas las sandeces, al futbol, los concursos de la tele y porqué no, a sus propias erecciones. Una visión pesimista del mundo no es atractiva para los que todavía creen que el mundo puede ser suyo, para los que, sin contar los muertos, se afanan en participar en el ominoso festín de la ambición humana.
Aspiro a un mundo modesto, sin estridencias ni brutalidad, quizas cohibido por mi debilidad física y espiritual; pero en definitiva, un mundo más habitable y gentil.
Es una dura y baldía tarea predicar que todos habremos de ser víctimas en algún momento, de los anhelos propios o ajenos, y por ello, debiéramos ponerles límites razonables.
Abomino de la crueldad de la guerra como fruto envenenado de las ambiciones personales de los traficantes del odio y la insensatez de todos los confines. Reniego de todos los nacionalismos como ecuaciones reducibles al tribalismo y al egoísmo , en última instancia, de los que tienen astucia y ascendiente para generar los conflictos. De los que se aprovechan de las frustraciones personales de los ignorantes y del deseo de canalizar los más básicos instintos de los psicópatas y los legionarios de la maldad genética.

8.6.07

Cadenas de cristal para Amelie

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Querida Amèlie, me has hecho recordar las delicias de aquella tregua maravillosa; aquellas dos horas en que estuve a tu lado, viéndote encarrilar el mundo de los otros. No recuerdo la música que sonaba, solo recuerdo aquellos carbones de tus ojos, la picardía inocente y generosa de personaje inolvidable que enamora con un gesto.
Mi alma ha regresado, la ví hoy por la mañana comprando un libro de poesías llamado: La lógica de Orfeo; por la única razón de haber oído por la radio, un poema de Ana Merino incluído en él. No le dije nada, no quise entretenerme porque andaba visitando clientes y cobrando facturas (quizás por eso no le dije nada). Se la veía contenta con el libro bajo el brazo por las aceras soleadas pensando en miradas de perras enigmáticas y paseos del brazo de un hada por las calles de Berlín al comienzo de un verano que nunca ocurrió. Creo que en un momento buscaba tu mirada en las muchachas que se cruzaban en su camino, pero no debe haberla encontrado, no se dió la vuelta ni una sola vez.
Ni ella ni yo sabemos cómo es tu mirada, y puede que nunca lo sepamos, pero hemos hablado de ello, y llegamos a la conclusión de que en tu mirada, la que tú ves frente al espejo, no se ven las cosas que se ven desde nuestra distancia; porque has deseado tener lo que ya tienes, porque deseas conmover los corazones que ya están sometidos.
Me gusta pasear por este mundo frágil, sujeto por cadenas de cristal amarradas a sueños y aspiraciones íntimas; me gusta que me busques y buscarte, cuando una sed indescriptible nos puebla el pensamiento de poesía. Quiero oir, al cerrar los ojos, un cuento que me lees desde lejos; y escuchar claramente el acento de la amada patria de la sensibilidad en tu voz, porque somos extranjeros de lo cotidiano, cuando nos buscamos. Te ofrezco esta cadena transparente, que no ata más que aquello que queramos. En ella viajan tus ojos misteriosos y la prolija falsedad de mi flequillo. Mezclados los deseos verdaderos con aquellos que surgen de lo lúdico y no deben nunca rendir cuentas; nos besamos a través de esta cadena sin que lleguen a tocarse nuestros labios, pero ¡¡ que agradable sensación!! sentir la suavidad de este cristal en contacto con el alma.

6.6.07

EL JUEGO

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He aceptado el reto de UNA MUJER, y entrar en "EL JUEGO", un meme (de los que nunca he sido partidario); lo hago porque es una buena oportunidad para hablar de mí, que como QUENTIN CRISP, lo considero una actividad de gran interés.

1) Soy como la criatura que encabeza el post de hoy de E-CATARSIS, un hombre hecho a retales; soy mi propio FRANKENSTEIN.
2) Como Alberto Caeiro, siempre sostuve que, escribir, es mi forma de estar solo; una tendencia que arrastro desde tiempo inmemorial. Curiosamente, esta actitud al escribir, me ha puesto en contacto con personas maravillosas, y hoy por hoy, siento unos lazos muy profundos con vosotros, los que me leéis y alentáis; los que me alimentáis con vuestro pensamiento y consideración.
3)Tengo la obsesión del reciclaje, de la ortografía, del ahorro de agua y las milanesas a la napolitana.
4)Llevo semanas escuchando sin parar a K.D.Lang, Jane Siberry...y cuando quiero volver a mi esencia, escucho a Carmen Paris, a Concha Buika, a Jorge Drexler... (sí, soy pelín obsesivo).
5)Al Zheimer dirige muchas veces la barca en la que vamos, por eso, nuestro rumbo es incierto, y muchas veces, desembarcamos allí donde no estaba previsto.
6)Cada año y medio (exactamente), mis blogs terminan, y dan paso a nuevos personajes que buscan, como Diógenes, con un candil a la luz del día, un hombre( estoy convencido de que el menda también incluía a las mujeres en su discurso, así que no le ataquéis).
7) Odio la estupidez de hablar de ciudadanos y ciudadanas, políticos y políticas, idiotas e idiotos (y os aseguro que no soy del P.P.)
8) Siento como un gran privilegio vuestro afecto, y me repetiré una vez más, al decir como er Séneca: "de nada vale la admiración de aquellos que tú no admirarías a tu vez".


Pasaré el testigo a PIRZEN, ANTONIO JOSÉ, MAY, MARI, LETRA DE MUJER, MISS MISSING, UNA MUJER Y CROMÁTICA.

REGLAS:
El Juego.
Las reglas son las siguientes:
1. Cada jugador(a) comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo.
2. Tienen que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego.
3. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres.


31.5.07

La noche


La noche es contemplada por innúmeros ojos; hay múltiples visiones de un mismo fenómeno, pero en todos los retratos, tiene la noche, la mirada eterna. La noche es el terror y el deseo, el premio y el castigo, el final y el principio, pero afortunadamente no es inagotable.
Embriagadoras noches de verano lejanas, estrenando vértigo y pasión; los vinos antiguos no se apiadan de los nuevos sedientos.

30.5.07

Mi casa

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Guardo en mi casa los trofeos del pasado, no son piezas de metal cromado que conmemoran alguna hazaña deportiva o el guapismo perril de la mascota de uno. Son las reliquias del devenir histórico personal. Atesoro en este mausoleo modesto el halo perenne de aquella sonrisa de mujer, que me enamoró con una pasión fugaz.. que deseé eterna. También por supuesto quedan rastros de la euforia decorativa que tienen algunas mujeres en un territorio virgen de mariconadas inútiles, como suelen ser los habitáculos de solteros escurridizos. Pero poco a poco todo vuelve a su cauce.
Mi casa ha sido el escenario de episodios grandiosos y miserables de la condición humana; afortunadamente a una escala tan pequeña que solo algún que otro enfrentamiento entre culturas tuvo lugar; hubo perfidias, y actos tan bellos que han dejado aromas y sonidos que muy probablemente nadie más que yo pueda percibir. Eso es tener una casa, aunque en realidad no sea de uno; muros y volúmenes impregnados por nuestra felicidad e infortunio, espacios habitados por emociones antiguas y alambicadas remembranzas modernas.
Este es el único lugar sobre la faz de la tierra en que sabemos dónde está la sal, el taladro o las bombillas de repuesto, por eso nos sentimos tan a gusto.
Un hombre que envejece solo en una casa se va convirtiendo en un perro, al que lo peor que puede pasarle es que la vida no sea predecible. Elabora racionalmente rutinas de carácter práctico, si bien no puede sustraerse a algunas otras, de ámbito más bien simbólico, al que ubicaremos en el apartado general de : manías.
Para muchos nuestra casa es nuestro reino; hoy mismo vi salir una mujer de su portal, y persignarse complicadamente en tres ciclos que me parecieron idénticos, olía a superstición y a conciencia de entrar en campo enemigo.

27.5.07

Demonios en el café

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Los días pasan a cámara lenta, como un sueño recurrente de parálisis aterradora en la que es imposible escapar salvo despertando. Suspiro por una vida mejor, pero no sé exactamente qué es lo que esta debería ser. Dios me ha abandonado, como a los creyentes y a los no creyentes, porque esta es la forma inequívoca en que el Supremo suele manifestarse; solo el Enemigo permanece a mi lado, refunfuñando sus coartadas de azufre. A él le bastan mi desazón y mi miedo para alimentarse, y me prepara un cóctel de nihilismo y Alzheimer a cambio de mi alma.
Envejezco en el ansia que lanza miradas en pos de las muchachas, en la incapacidad efectiva para las proezas físicas y la esperanza. Lejos de la peonza y la petanca, me arrastro entre los añicos de las ilusiones del pasado; débil en extremo para la ambición que debiera guiarme o al menos, mantenerme en pié.
Asisto al cortejo del dinamismo salvaje del mundo como quien observa el ritual desconocido de una tribu antigua. Miro el espectáculo sin entender, mientras Luzbel me desparrama las babas por el mentón con mi bufanda de acrílico innoble. Se turnan los demonios para atenderme en estos mis últimos días; quieren asegurarse de que no quebraré mi promesa. Algunas noches me dejan solo y sueño que vuelo sobre el mar, o que me aman quienes no me amaron, que vuelven los que se han ido, y soy el que nunca fui; pero al abrir los ojos, me espera Belcebú con un espejo. A veces creo recordar cual fue mi beneficio en este pacto con los demonios, pero mi mente se confunde al instante y sólo soy consciente de mi deuda.
¿Dos de sacarina? me pregunta Lucifer con su sonrisa siniestra y la cafetera en la mano; asiento en silencio y ambos saltan dentro de la taza. Mientras tomo el café, me pregunto sobre la utilidad que puede reportarles un alma como la mía, y en un momento, me parece oír a Dios, riéndose con ellos.

25.5.07

El beso del Homo Antecessor

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En realidad no me gustaba, nunca me había gustado, pero el mundo había determinado que fuera mi novia. Mi noviazgo anterior había sido una experiencia confusa, en la que toda la relación con aquella niña (de la que he olvidado el nombre) se había basado en informaciones traídas y llevadas por una celestina pizpireta de ojos verdes llamada Liliana. Aquella morena sí me gustaba, pero nunca cruzamos palabra, si bien "oficialmente" nos habíamos aceptado el uno al otro. Un buen día se mudó, dejando mi corazón vacante y una nueva empresa para la infatigable Lily.
Adriana era una moza rellenita, de piel muy blanca y ojo gris (el otro era marrón), su falda escocesa tableada, su camisa blanca y su jersey verde no eran un uniforme de colegiala, eran su uniforme de niña pobre del suburbio; probablemente aquella ropa era la única decente que tenía y nunca se mostraba de otra forma. Hoy en día, parece inconcebible que la pobreza pudiera manifestarse en la escasez de atuendo, pero así era hace cuarenta años. La ropa circulaba reciclada entre hermanos hasta la extenuación de los tejidos, pero si no tenías hermanos estabas condenado a usar aquellas prendas que tenías, no hasta que estuvieran inservibles, sino hasta que pudieras hacerte con otras.
La tarde-noche en que besé sus labios (creo que fué la única vez), me pareció que eran de papel; aún hoy, una eternidad después, tengo nítida la sensación de aquella boca primera en la mía. No sé si cerré los ojos por un incipiente instinto adulto de suplantación o porque cuando fuí conciente de que aquellos labios se dirigían como un torpedo hacia los míos, decidí que aquella experiencia merecía el máximo de concentración. Quizás, mi modo de entender la sensualidad sería otra de haberme encontrado con una boca cálida y húmeda, pero eso vendría mucha ingenuidad después.
No me gustaba, pero era mi novia, así lo habían decidido otros con nuestra aquiescencia; aquello nos iniciaba en los confusos senderos que pretendían alejarnos de la infancia, con los pasos saltarines, viciados de niñez. Seguramente tampoco yo le gustaba, pero estaba disponible; una especie de "sparring" de las emociones a las que se aspiraba como una forma de estar en el mundo, no por necesidad alguna de corte afectivo o sexual.
De ser atado a un poste con los ojos cerrados,y obligado a desandar todos los besos que han recorrido mi vida, reconocería aquel beso entre millares; no por una cualidad especial que pudiera atribuírsele por ser el primer beso o chorradas por el estilo, sino porque aquellos labios de Invierno, heridos de líneas radiales, eran algo inesperado para mi concepción teórica de un beso.
Como huellas digitales en la escena del crimen, algunas sensaciones persisten involuntarias en la memoria de nuestras emociones; van más allá de los sentimientos por las personas, son marcas indelebles de la construcción de nuestra forma de recibir al mundo que se ofrecía en cada esquina.

23.5.07

Carta de amor de un superhéroe a un hada

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Querida hada, hermosa nana me has cantado, y aunque estoy hecho una piltrafa, de no dormir lo suficiente, siento que me nace el deseo de contestar a tu presencia oportuna, a tus besos descalzos y al roce de tu piel que me es dado imaginar. He sentido, aunque no lo creas, tu pecho contra el mío, y he visto brillar tus ojos en las sombras, he cogido tus muñecas y sumergido mi cara en el aroma tenue del mar de tu cabello. Naufragué por fín entre latidos, y sentí deseos de llorar, o de reirme a gritos, de abrazar a los desconocidos y dar lo que queda de mi pobreza a los pobres, de fundar una ONG que reparta hadas entre todos los solitarios de la ciudad, para que estos a su vez, canten y silben por las calles, buscando desconocidos a quienes abrazar. Surgió un mundo perfecto de la nana y los corderos y de escuchar "duerme mi amor", que nunca lo había oído. Tejí con esa frase una capa y me fuí a volar por la ciudad, flotando sobre las alcobas y los que ya no se aman; para todos tuve un poco de mi pena, para todos tuve el gesto comprensivo que sólo es estandarte de los superhéroes que nacieron de una frase como esas. Van por el mundo con el gesto sereno, y una sonrisa transparente les revela la felicidad en ciernes, que les crece sin raíces sobre las ilusiones.
Soy Superman, El Zorro, El Chapulín Colorado, y llevo en mi pecho el emblema del tuyo .

22.5.07

Apocalipsis

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Eran la una y veinte cuando ví caer una bola de fuego desde el cielo. Miré a los demás, pero nadie parecía haberla visto. Me dije a mí mismo que me enteraría más tarde, en el telediario, del lugar del impacto, pero tampoco nadie mencionó el asunto. Había sido todo tan claro que no pensaba en la posibilidad de una alucinación o un efecto óptico y me sentía el dueño de una información exclusiva y privilegiada que me daba una cierta ventaja a la hora del Apocalipsis que al parecer se fraguaba. Pobre gente. Continuaban aspirando ingenuamente a un futuro mejor, preocupados por la bolsa y el campeonato de liga, el último cacharro digital y un todoterreno con GPS mientras sus esposas comentaban el último escandalete de un famosillo con titulín nobiliario que : " ¡a ver como terminaría…!" . Yo, que sabía como habría de terminar todo, para todos, caminaba altivo por las calles, como un dios resabiado y magnánimo . Aspirando el aire penúltimo del Otoño final. Nunca había pensado que el final de la humanidad pudiera darme semejante gozo y paz interior. Me parecía un precio justo a pagar el que desaparecieran unos cuantos miles de buenas y justas personas si en el embate final de la gran ola cósmica que se avecinaba, se perderían para siempre las enormes legiones de seres mezquinos que se habían adueñado de la tierra. No tenía la preocupación de salvarme y me preocupaba el que pudiera haber supervivientes y se repitiera el esquema dentro de un par de miles de años; y es que los dioses de segunda , tenemos un concepto serio y formal de lo definitivo. No aceptamos enmiendas a ningún juicio final y desconfiamos de las intenciones de los dioses de las altas jerarquías. No más muertes de pollos inocentes ni desprevenidos pulpos, no más corderos degollados ni ocas hepatotorturadas para alimentar a seres indignos y crueles, egoístas e insanos.
Eran las ocho y veinte cuando caí en la cuenta de que la señal era para mí, que todo seguiría igual ahí fuera pero se me daba la ocasión de no tener que presenciarlo ya más . Era el treinta de Noviembre. La coincidencia no podía ser fortuita, en este día, sesentaicinco años atras, había muerto un escritor por el que siento una enorme admiración. Su torturado pensamiento, lúcido y profundo, había guiado los confusos pasos de mi espiritualidad y mis rudimentarios devaneos filosóficos hacia un callejón sin salida en los últimos años. Ahora, enfrentado a la disyuntiva de una vida de tedio o un final liberador, con el guiño de un personaje de mi galería de ídolos, me parecía una de las elecciones más sencillas de toda mi vida. Había que encontrar un medio poco ofensivo y generoso para con los funcionarios que tendrían que hacerse cargo de los despojos que habría de dejar mi decisión. Caminé pensando en ello durante un par de horas, y comenzó a preocuparme la idea de que a medianoche, se acabaría el plazo que me había sido concedido para que no se confundiera mi sacrificio con un vulgar suicidio. Mi caso no era el de un tipo lleno de deudas o desengaños, a quien las circunstancias pusieran en semejante trance. Mi partida debía ser un ritual privado, pero si yo mismo ,no respetaba las cláusulas del contrato con mi universo interior , porqué pretendía que los de ahí fuera , respetaran las normas de una convivencia regida por la desacreditada lógica y el irrisorio concepto de respeto.
Para colmo, corría una brisa dulce y la temperatura era tan suave que daban ganas , no solo de quedarse un poco más, sino de hacer un viaje a la costa y sentir el aroma del mar.

20.5.07

Kamikazes

Éramos un grupo de pequeños desharrapados camuflados tras la uniformidad que da a los seres humanos un bañador en la piscina. Formábamos parte de una sociedad secretísima que se llamaba "Los Kamikaze". Nos distinguíamos de los no iniciados, por un discreto botón de metal con un ancla en relieve cosido a la cintura de nuestros heterogéneos "uniformes" . La sociedad no podía aceptar nuevos adeptos porque, la casaca del marino que la había hecho posible, tenía los botones que tenía, ni uno más. Por eso, el día que "el birola", como llamábamos a los que usaban gafas, perdió la suya, hubo un conciliábulo en el que se trataba de su pertenencia futura a la secta. El más acérrimo defensor de la norma automática de expulsión era "el batata", que había sido rechazado como pretendiente por Moniquita, la hermana del Birola. A mi vez yo, que estaba perdidamente enamorado de ella, me erigí en paladín de la tolerancia y la flexibilidad de las normas.
La actividad de los Kamikaze era variada, consistía en zambullirse buscando una trayectoria precisa que permitiera al torpedo humano, tomar contacto con las nalgas de una bañista elegida, robar gafas de sol o las zapatillas de los desprevenidos. Mi argumento esencial, consistía en que el Birola tenía un aspecto tan inofensivo que se convertía a menudo en una pieza clave en nuestras correrías. No sé si era el amor lo que me daba aquella dosis extra de locuacidad y astucia, la cuestión es que mis argumentos parecían más sólidos que los del despechado Batata, que finalmente, prometió cejar en su empeño, previo paso a una prueba de aptitud que debería pasar el reo. La prueba consistía en que el grupo de los Kamikaze, se pondría de cara a la pared del estadio que había en nuestro barrio y en una meada simultánea, debería dejar la marca de un listón a superar o al menos igualar, al campeón de tan singular torneo. El pobre Birola tenía un handicap añadido, era el más bajito; y si bien varios de los Kamikaze antepusimos el afecto y la hombría de bien a la prueba de nuestra potencia en la micción, el Batata, que era el único que conocía el secreto de la erección voluntaria, llegó a unas cotas que no pudimos menos que admirar. El Birola estaba perdido, varios le palmeamos la espalda cuando fué despacito a enfrentarse con su destino; aquella marca destacada, que le superaba en altura, era el reto a batir. Se puso en posición, y en un alarde de conocimiento de las leyes de la física apuntó su mínimo aspersorio al cielo de Febrero; el silencio era tenso, y varios de nosotros teníamos los dedos del alma cruzados, solo el Batata mantenía un aire burlón y de suficiencia. En un momento, preocupado quizás por la demora del geiser que necesitaba, miró hacia abajo, y aquel chorro voluntarioso se estrelló contra su cara. Todos nos reímos, pero cuando se dió la vuelta y vimos sus gafas chorreando, y sus ojos inundados por otra sustancia que no era sino la manifestación de su vergüenza, pararon casi todas las risas.
El Batata se doblaba, se erguía, lo señalaba y se volvía a doblar en una risa exagerada y forzada. Era más fuerte que yo, pero el amor me guiaba cuando en una de sus flexiones le metí una vengadora patada en el culo. Se le cortó la risa de repente y se abalanzó contra mí, pero por el camino lo frenó el imperioso volumen del gordo Coki (con él no se jugaba) quien después de dos tremendos empujones y con hielo en la mirada le dijo: "No te quiero ver más en la piscina". Había nacido la cortesía parlamentaria.

19.5.07

Verano

Las veo pasar con la angustia clavada en la ubicua víscera que regula la lascivia. Ombligos, muslos, pantorrillas y pechos; ah…pechos, pequeños y grandes, perfectos o mediocres, todos imanes de globos oculares, que en rápida inspección o pausado regodeo, son el punto ineludible a analizar de cualquier hembra (y no es mi deseo ser peyorativo) si esta se presenta de faz. Un rápido giro de cuello una vez que nos da la espalda para siempre, nos permitira -mientras elaboramos pequeñas pompas de baba- hacer 2 ó 3 recorridos con la vista desde los glúteos al talón de Aquiles y viceversa.
En caso de desplazarse uno en un vehículo, notará que las máquinas de todos los demás conductores, árboles, buzones y viandantes,conseguirán interponerse sucesivamente entre nosotros y nuestro objeto de estudio; hasta que la tía, (para que seguir con eufemismos) dobla en la esquina más próxima o debemos atender al ciudadano que nos require para los datos del seguro. El verano está muy bien para caminar solo por el bosque, oyendo el canto de los pájaros o darse un chapuzón en un arroyo solitario, lejos de turbadoras presencias. En la ciudad, en cambio, es una pequeña tortura a la que nos prestamos solícitos, o mejor, solitos, como estamos ante tanta barbarie de la carne ajena, siempre ajena.

18.5.07

Historia de una morena (y VI)

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Se sintió confusa cuando le dije que me iba; y aprendí que en los celos, hay más amor propio que amor. Llamé a mi amigo "El Mono" a Madrid, y tuvo tan buen corazón( como siempre), que me esperó con una furgoneta prestada en la estación de autobús para volver a casa con mis fracasos empaquetados. La noche en que me fui, la Morena me dijo que iría a verme a Madrid, y lo tomé como quien te da una palmadita en la espalda para que te vayas tranquilo. Extrañamente, cumplió su promesa, algo que nunca entendí, pero cuando vino, ya era de día, y no hice el amor con ella, solo me la follé un par de veces y el zumo de naranja que le preparaba cada mañana era solo un detalle de buen anfitrión.
Volví a Barcelona varios meses después que ella se hubiera mudado a Italia con un italiano desafortunado. Estuve allí para pasar unos días trabajando con mi amigo el seductor. Cuando llegamos, la dueña del hostal me dijo que tenía que darme una mala noticia, "se murió la Morena", le dije sin dudarlo; ¡Ah !, ¿ lo sabías?, "sí", le mentí, y le pedí el cuarto en que había vivido con ella. -Está ocupado, me dijo, pero el de al lado está libre.
- Pues ese, respondí.
No dormí en toda la noche, esperaba oir sus pasos subiendo las escaleras, que saliera del sumidero del lavabo para asustarme o aparecer en mi cama si me daba la vuelta hacia la pared. No sentí nada ante su muerte, solo el miedo infantil de que su fantasma me viniera a reclamar no sé qué cosa. Supe que estaba condenado, que mi corazón no es más que un mendigo vengativo y hostil cuando se le lastima. Esta vez la noche duró lo reglamentario, y su recuerdo, es una estampa curiosa, una foto colorida de la National Geographic sobre una tribu exótica.
Ahora ya no tengo corazón, pero no es su culpa, ella estaba buscando, como yo en aquel tiempo, pero tenía más prisa. Me da pena el italiano, que la perdió cuando aún no sabía que habría de perderla pronto, y se quedó enganchado a una noche que le durará siempre.

17.5.07

Historia de una morena (V)

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Giraba como una peonza en mi cama, oí los ruidos de la noche y el grito destemplado de algunas gaviotas sin dormir ni un segundo. Hice y deshice todos los reproches que le guardaba e intentaba sentir el alivio de sus pasos en las viejas escaleras del modesto hostal. La noche se fue llenando de ruidos, de luces y ajetreos, de rutinas ajenas, de dolor y fracaso. Salí a fumarme un cigarrillo sentado en el bordillo, mientras la noche acunaba un sol alto, y el trajín renovado de la ciudad. La vi llegar sin prisas, acompañada de un tipo circunstancial y complaciente; y yo allí, haciendo el ridículo de la espera teñida de desesperanza, a la luz de aquella noche de sol de mediodía. Fue su manera de decirme que ya no le interesaba, que mi tiempo había pasado aunque yo no quisiera verlo. Anduve por la ciudad mientras ella dormía y me preguntaba ¿cuando habría de amanecer?. Volví y era de noche, ella se arreglaba para ir a bailar sevillanas (desde ese tiempo las odio) ¿como podía ser que aún fuera medianoche?, la hora en que salen, en Barcelona o en Madrid, la gente que no quiere ser como yo. Intenté dormir aprovechando que la noche duraba ya más de un día. Lo hice apenas, pero ya no la esperaba, solo intentaba recordar si había sido alguna vez de día antes, cuando viví meses a su lado… y no podía recordarlo. Recordé la noche de mi llegada al Carrer del Pí, cuando una morena me esperaba con los ojos brillantes en las sombras, y subí a su cuarto ambientado de sedas de la India en las paredes, velas e incienso. Recuerdo su ojos enamorados y su rostro cambiante en la penumbra, era todas las mujeres que yo había deseado.
Es muy confuso todo lo que viví a la sombra de esa muñeca hermosa que te daba su corazón y su vida con la misma naturalidad con que te los quitaba una noche, Siempre noche.
Yo era un vampiro, un succionador de vidas ajenas por no tener una propia, pero era indigesta aquella vida de mescolanzas orientales y hippismo lumpen.
Conocí mundos nuevos a su estela, pero no me interesaron, descubrí que la belleza no es la perfección, y que estar solo, a veces, es menos dañino que humillarse.

16.5.07

Historia de una morena (IV)



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Desperté sin la menor duda de que aquello había sido real, y me encontré una morena dormida en mi camino al mundo luminoso que estaba seguro me esperaba. La dejé dormir mientras preparaba el desayuno y aproveché para solventar todas las esclavitudes del cuerpo, dejaba las del alma en manos de un piloto automático que parecía inspirado.
Que te abrace un mujer medio dormida, con el cuerpo caliente de asolearse en sueños inaccesibles, es uno de los placeres inocentes que ha permanecido vigentes a lo largo de mi vida; que gima levemente mientras lo hace, acelera el corazón, y despierta todos los otros centros del placer que permanecían en letargo. Desayuno, charla animada, planificación del día y beso. ¡Quien pudiera creer que estos hechos simples puedan mantener a un hombre canturreando todo el día!.
Por la tarde me esmeré en la cena y los preparativos estaban muy avanzados cuando llegó. Cenamos con vino y estaba en el aire que había una fiesta para los sentidos fraguándose.
Iniciamos una serie de maratonianos encuentros amorosos con los desajustes típicos de cualquier inicio, pero a los pocos días, y tras mucho ensayar Eros, nos convertimos en auténticos especialistas el uno del otro. Era tal el entusiasmo, que recuerdo una tarde en que hicimos el amor en el trayecto del teleférico que une el Pº de Rosales con la Casa de Campo. Los pasajeros del funicular que venían en sentido inverso, no deberían creer lo que veían, pero allí estábamos, con el mayor de los desparpajos y un desinterés absoluto por el resto del mundo.
Cuando se volvió a Barcelona, quedé en el mayor de los desconsuelos, pero hablábamos por teléfono cada día y nos escribíamos como posesos; le escribí las cartas más hermosas del mundo, y como en aquella época no existían en mi vida los adelantos que hay hoy no ha quedado constancia de ellas. Llegué a recibir tres en un día, una de ellas con veintemil pesetas (en dinero) para que fuera a verla cuando apenas habían pasado diez días desde nuestra separación. Nunca estuve tan enamorado ni tan seguro de lo que debía hacer, después de varios viajes relámpago a Barcelona, y de una nueva visita suya a Madrid, esta vez con su hijo de 12 años, organicé mi vida para irme a vivir a su ciudad .

15.5.07

Historia de una morena (III)

***
La acompañé a su entrevista y me fuí a trabajar a casa de un amigo fotógrafo que vivía cerca tras indicarle dónde era. No podía quitármela de la cabeza, y las horas en que no la ví, las empleé en pensar que quizás la endiosaba porque mi corazón no tenía adonde ir. Mi amigo reforzaba esa creencia tras comentar de mi entusiasmo: "ya será menos". Sentí que se retractaba cuando al sonar el timbre de la puerta me anunció con un aire perplejo que alguien me buscaba; mientras le dejaba paso, y al darle ella la espalda, se mordió el labio inferior con cara de angustia por todo comentario.
Empezaba a fantasear con la idea de vivir un sueño, y ella colaboraba mostrando mucho interés en permanecer conmigo todas las horas en que no tomara clases. Desmonté mi rutina habitual y vivía en una especie de nube a la que me había subido trepando por su sonrisa y su entusiasmo sincero por mi compañía.
Sentía crecer dentro de mí un árbol poderoso sobre las ruinas de mi inseguridad, y todo se lo debía a esa bella extranjera que me abría las puertas de un mundo nuevo.
A la tercer noche, después de retirarme a mi cuarto, sentí la necesidad imperiosa de verla aunque fuera dormida, y salí de mi cuarto con la excusa de una excursión al lavabo. Allí estaban aquellos ojos otra vez, abiertos y sonrientes, detrás de aquella mano delgada que se extendía hacia mí.
Cogí su mano y me senté a su lado; era todo extraño y natural, parecía que todos mis deseos tenían sentido de repente cuando comprendí en su mirada que ella también necesitaba a alguien.
Casi sin hablar acariciaba su pelo, mientras ella apretaba mi otra mano y la sujetaba bajo su mentón. No había música, pero algo en mí la escuchaba, y las tinieblas eran tan generosas que me permitían ver sus gestos de bienvenida. Sin cambiar de postura, retrocedió en la cama para dejarme sitio. Entré a aquel calor como quien llega a un puerto tras la más dura travesía, contrariamente a lo que cabría esperar, no había en mí deseo sexual alguno, sentir su cuerpo cálido, era para mí como una recompensa a tanto esperar un sueño que me acogiera. Hundió su cabeza contra mi pecho y me pareció que su piel se derretía y fundía con la mía; cuando por fin fuimos uno, hablamos de desilusiones y esperanza. Cuando nuestros corazones aliviados por aquel contacto sin interferencias físicas se habían reconocido, nos dimos un corto y preciso beso y me fuí a dormir a mi cama. Nada hay más extraño en esta historia que me durmiera enseguida, como quien sabe que mañana, al despertarse, un mundo nuevo le estará esperando.

14.5.07

Historia de una morena (II)

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Ese mismo día, después de acomodarla, la llevé al Retiro; hablábamos atropelladamente y yo, me moría por parecer interesante al tiempo que me debatía en la necesidad de ser leal a mi amigo el seductor. La miraba desde todos los ángulos y no parecía tener defecto alguno, era de una perfección que desconcertaba y esperaba que en cualquier momento le diera un ataque epiléptico o cualquier otra catástrofe que compensara toda aquella belleza. Nada ocurrió, para colmo, a través de nuestra conversación, se desprendía el hecho de que la relación con mi amigo era tan superficial que ella siquiera consideraba la posibilidad de verlo más que como una persona amable y amistosa. Prometí llevarla al día siguiente a la zona de la calle Madre de Dios, en la que estaba la escuela de baile motivo de su viaje, preparé una cena aceptable y, entrada la madrugada le dí las buenas noches y me metí en mi cuarto a pensar en ella con la excusa de dormir. Ella dormía en un sofá cama en la sala y apenas dormí esa noche, pero no me atreví siquiera a ir al baño por un extraño pudor a que pensara que mi intanción era verla subrepticiamente al atravesar la sala; además, quien me decía que quizás de noche, el hechizo se rompía y se convertía en una persona real.
Deseé con tanto fervor que llegara la mañana que lo conseguí, el sol de Octubre doró los árboles inmóviles y fué la señal para abandonar mi enclaustramiento confuso; ¿que sabía ella la hora a la que me levantaba habitualmente?. Abrí la puerta con delicadeza cuidándome de no parecer sigiloso, sentía que la naturalidad disfrazaría convenientemente mi zozobra. Intenté no mirar hacia su cama, pero una luz que provenía de su sonrisa atrajo mi atención. ¿Como podía ser que ni siquiera al despertar tuviera un aspecto terrenal?. Parecía como si durante toda la noche, mientras yo intentaba no pensar en la hermosura que dormía a cinco pasos de mi angustia, ella hubiera ensayado y perfilado el gesto dulce y sereno con que acabó de volverme loco. Me acuclillé a su lado y le hice todas las preguntas que no sentía pero que se supone haría un buen anfitrión. Preparé un desayuno "Continental" tal como había leído alguna vez en algún lado : café, lo que hubiera y zumo de naranjas. La servidumbre a las necesidades fisiológicas comenzó a convertirse en una tortura al caer en la cuenta de que sus rastros indeseados, desapercibidos cuando uno vive solo, deberían ser objeto de alguna estrategia de disimulo. Es probable que su condición de ser sobrenatural le hubiera ayudado a no mostrar servidumbres de ningún tipo a su cuerpo etéreo; pues tras darse un baño, salió dejando tras de sí, un perfume celestial y sombras huidizas de su contorno grácil flotando en el vapor del aire.
Lo mío fué más prosaico y fué un acierto entrar en segundo término, había demasiada humanidad en la niebla de la ducha al cerrar apresuradamente la puerta rogando que no necesitara entrar ella otra vez.

13.5.07

Historia de una morena (I)

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Hay veces en que el destino se apiada y te regala un sueño; en que dejas de ser el insignificante al que te has acostumbrado y confabula para que te sientas, no ya importante, sino el centro del universo.
Había sufrido un revés tremendo; saber que la mujer con la que has vivido algunos años había tenido al menos un par de amantes, destroza a cualquiera. Me pasé más de un año sintiéndome un imbécil, y tan débil que resultaba invisible. A la misma edad de Cristo, me veía crucificado, era un muerto con los brazos abiertos, anhelando y temiendo una Magdalena que lavara las ofensas que me habían herido. No sé si es que olía a lágrimas o el que uno es más bajito y más feo cuando está triste, la cuestión es que necesitaba un abrazo de mujer (y porqué no decirlo, un poquito de sexo) para romper el penoso hechizo, pero no conseguía siquiera acercarme a ellas.
Fuí un mero espectador en el milagro; un amigo me contó que había conocido en Barcelona a una bailarina canadiense que vendría a Madrid a tomar clases con un renombrado maestro de flamenco, que era guapa y que él le había dicho que cuando viniera, le encontraría acomodo con algún amigo que dispusiera de espacio en su casa. Pensé que la historia estaba pensada para él, que siendo un tipo casado, salía con tantas tías en un año como yo lo había hecho en toda mi puta vida, por lo que accedí a la posibilidad con solidaridad y desapasionamiento. Un buen día me dijo que la bailarina venía a pasar 15 días a Madrid y que iríamos a buscarla al aeropuerto.
Allí estábamos, tras una puerta de cristales que cada tanto se abría para dejar salir a alguien cuando en un momento mi amigo dijo, "ahí está"; mis ojos, que andaban detrás de las nalgas de una rubia extranjera, no llegaron a tiempo y la puerta se había cerrado. Cuando se abrió otra vez la ví y me quedé paralizado, tuve que darme la vuelta para ocultar la cara de lelo que sabía tenía. Ella esperaba no sé qué, y la puerta se abrió muchas veces hasta que salió por ella. Era la criatura más bella que había visto nunca, al menos eso sentía; tenía los ojos verdes y brillantes, una sonrisa que te desarmaba y vestía de la forma más extravagante que llevara alguien desde los 70'. Es más, parecía una diosa hippie, menuda y de proporciones perfectas, con un acento francés que le sentaba de maravilla. De camino a casa, una angustia incipiente se apoderaba de mí; tener que ver de cerca durante dos semanas a tan exótica beldad, sabiendo que no era algo a lo que pudiera acceder me torturaba más de lo que me ilusionaba.

11.5.07

insomnio

(““““““““““““““)


Veo de lejos una ventana donde aún permanecen las luces encendidas; me pregunto quien está detrás, despierto a esta horas de la madrugada. Una rama de acacia se mece delante por momentos y veo cruzar una sombra tras los cortinados. Es un edificio grande, y sin embargo solo esta luz se muestra como un faro en la noche dormida. Mi ventana es también un punto de referencia en la negrura opuesta y quizás el misterioso habitante desvelado se pregunta acerca de mi circunstancia. En la soledad de mi cuarto dialogo con este compañero invisible de soledades, porque no me imagino que sea alguien acompañado quien habita esta hora.
No se me da tampoco por atribuir a esta luz en la noche otro carácter que el de rebelión espiritual; nada más prosaico que un jubilado insomne u una madre abnegada que cuenta las gotas de un medicamento mal planeado, demasiado tiempo para esta simple tarea.
Robarle horas a la noche es un acto de afirmación, es un crédito a alto interés que se le pide a la vida cotidiana, porque la ciudad no tendrá piedad de mí poco antes del alba. La sucesión de motores ronroneantes, bocinazos indecentes y el odioso timbre de el edificio de enfrente que suena más fuera que en las casas a las que se llama harán imposible conciliar el sueño.
El faro ha cerrado, y me siento el último náufrago de la noche que continúa en pie, aferrado a su islote de silencio y ojos rojos. Ya no sé si la acacia sigue meciéndose ante la ventana oscura, quizás también se haya dormido, preparándose para acunar en la mañana a un ejército de gorriones inquietos. Me muevo por la casa con cuidado, como para no despertar al mundo que me regala este momento de sosiego. Releo viejos libros de poemas que se han quedado conmigo por decisión unánime (esa es la ventaja de vivir solo). Encuentro sentidos nuevos a las antiguas palabras con que poetas desconocidos han endulzado mis horas. En el silencio de la noche, los sentidos se abren como flores exóticas, y perfuman la conciencia de una sabiduría nueva que amplía el límite de las palabras a territorios de una percepción más profunda. Me doy cuenta entonces, que soy yo el que escribe intenciones renovadas sobre las palabras estáticas de sentimientos ajenos. Soy en esta noche un poeta ignoto, que construye sus versos sobre escombreras de sueños e insomnios de los poetas idos. Soy, en esta duermevela voluntaria de la razón cotidiana el insigne arquitecto de las veleidades que nunca podré compartir enteramente, soy yo mismo por unas horas, sin que me avergüence de ello.

A Daniel Massei, en agradecimiento a los paseos que me regala por Milán.

10.5.07

Solarium

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Lúzbel siempre dice que debemos aprender la pausa, que detrás de ella está la sabiduría. "Hay que saber estar..., y no estar.
Hay que saber saber , y olvidar olvidar.".
"Hay que aprender, es preciso, porque nadie sabrá por nosotros" ....así me tiene todo el puto día (cuando no toma el sol claro); hubo sin embargo, una conversación entre él y el morito Muharib, que me hizo aprender algo valioso para mi profesión.
Decían, y acordaban, que presencia y ausencia deben jugar siempre a favor.

9.5.07

Cicatrices

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No se sale indemne de los sueños. Estas extravagantes ficciones involuntarias tienen el poder de lastrar la realidad de la vigilia con invenciones premonitorias o gratuitas; también de otorgar treguas a lo inevitable o de dulcificar la pesadumbre, postergando hasta el resurgir confuso y caliente del despertar, la desilusión de haber asistido, meramente, a la puesta en escena de nuestros deseos huérfanos de otras posibilidades.
Hay amores tan profundos en lo onírico, que desvirtúan el valor de los terrenales, o al menos, ponen muros insalvables en las fronteras de la realidad y nuestros anhelos.
Mientras despertamos, vamos despojándonos de los vestigios arrastrados de ese otro mundo, en el que a veces acontecen prodigios pasajeros; e intentamos aferrarnos vanamente a los restos del naufragio, a volver al lado oscuro para recuperar parte de sus tesoros idos para siempre. Intentamos dormir nuevamente, sintonizando, con un dial cándido e imaginario nuestro último paseo por fantasías amables. Nunca lo he conseguido, y he girado impaciente en mi cama apelando a la posibilidad remota de que una misma postura, invoque al milagro de la repetición. Abandono el intento con cicatrices invisibles, que escuecen, desechando la dulce esperanza de retener la única magia accesible a todos; y me entrego al destino, al dentífrico y al consuelo, de que mi sed, habrá de concederme una nueva oportunidad para esta noche.

6.5.07

¡FELICIDADES QUERIDAS!

Y RECORDAD, ¡LO QUE LA MUJER QUIERE, ES EL COLEGA EL QUE LO QUIERE!
PORQUE EL GALLO PUEDE CANTAR MUY ALTO, PERO LOS HUEVOS, LOS HUEVOS, LOS PONEN LAS GALLINAS (en todos los sentidos)

Poemum Tremens

{……………………………………}

Yo quiero que la vida se deslice
como el último aliento del mar,
tener brazos larguiruchos,
que te den varias vueltas
por si alguna vez te abrazo;
a mi perro Pucho,
que se murió en los ochenta,
veinte centímetros más,
para parecer más alto,
unos ojos en las sombras,
que me alimenten el alma,
una cuenta bien poblada
en el extinto Ambrosiano
y la máquina del tiempo
para avanzar los abrazos;
poner en cámara lenta
aquellos que no duraron,
el elixir del olvido,
un fluído antifracaso
y bizcochitos de grasa
del almacén de mi barrio.
¡Joder! quiero tantas cosas,
que da pereza pensarlo,
Y quiero que nunca acabe
el romance estrafalario
en que puede convertirse
un poema hecho de abrazos;
con vocación de respuesta
en lenguaje octosilábico.
Pero ya se ha hecho muy tarde,

y hay tifones en los mares
y mi perro es un recuerdo
y el Ambrosiano ha cerrado
Y si pienso en los bizcochos
también recuerdo los granos,
El elixir es un timo,
y el fracaso un invitado
que no acaba de marcharse,
y va cambiando de cuarto.

Si, la máquina ha fallado,
pero el abrazo ha quedado
para pagar con afecto
a mi mejor abogado.

4.5.07

Otra vez arroz

ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ

Una vez más, en el otoño del 2002 vuelve a mí la angustia y la inseguridad que cada año, me pone al borde de un abismo que tarde o temprano me tragará. Es una sensación de bloqueo mental y carencias físicas que me impiden razonar con claridad, así como enfrentar las tareas que me imponen lo laboral y lo cotidiano. Una tristeza pegajosa me envuelve constantemente y las ideas que genero, son todas de un catastrofismo empecinado y turbador. Quiero dormir para no estar, como una muerte pequeña y manejable, mientras sigo a la espera de un milagro que ponga en mi vida algo de interés. Ser positivo y luchar contra la adversidad es posible cuando la adversidad viene de fuera; cuando, en cambio, el enemigo es una raíz podrida que se extiende por la mente y el cuerpo envenenándolo todo, la pelea es muy difícil. La depresión es un temor adelantado a las desgracias que aún no se han producido, es un velatorio sin un muerto que lo justifique; pero para el deprimido, el difunto está ahí, es él mismo que yace en medio de todos los huracanes y males de la tierra. Cargando con el peso de toda la maldad y estupidez que la raza humana genera, incluso con la irritación de los que, estando sanos, creen que disfruta de su infelicidad o al menos la busca.

3.5.07

Sopa de Bambú

Siento como lentamente, el vacío se va instalando en mí; reconozco que por una vez lo he buscado. He tenido temor de sentirme bien y sentir la caída inevitable como una tragedia; he huído cobardemente de la posibilidad de seguir creyéndome vivo, de alimentar los lazos que pudieran comprometer mis energías cuando ya no las tenga. He saltado con los ojos abiertos a una vida oscura que conozco de sobra, donde me muevo con paso cansado, como quien sabe del camino que no lleva a ningún lugar y por ello no tiene prisa.
Quisiera creer que por una vez he dejado de lado el egoísmo consuetudinario en el que me he forjado y he sido capaz de algo noble, pero algo en mí no se lo termina de creer y me mira recriminatoriamente, aludiendo a razones menos loables. Este ser misterioso que me juzga, me hace soñar con claves complejas, estimando mi capacidad de especulación teórica con un optimismo que me halaga, pero al que, en el fondo, no me siento legítimo acreedor.
He soñado con seres de mi infancia, que guardaban cama debido a una misteriosa enfermedad; les veía con sus platos humeantes de una sopa extraña, de la que salían unos tallos que se mantenían erguidos gracias a su condición onírica.
_Es bambú, dije apelando a mis rudimentarios conocimientos de la botánica de los sueños; y en el silencio, aquellos seres lejanos me dieron a entender que mis palabras, y mis ínfulas de sabidillo, no tenían ningún valor si no eran capaces de curar.

1.5.07

Solo de laud

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Decir que un hombre es un solitario, que está solo o que es autosuficiente, pudiera parecer lo mismo, pero no lo es. Un solitario es quien busca la soledad por compañia; quien busca compañia y no la encuentra, es el que está solo. Por último ser autosuficiente es una forma de funcionamiento que se dan los personajes citados en primer término y otros desheredados.
Cuando las manías han tejido su tela asombrosa, tu agujero se hace inexpugnable; hasta la economía confabula, urdiendo coartadas para la soledad.
No necesitar a los demás y no quererlos es a veces la misma cosa.
El amor en solitario es menos amor, pero más preciso. Te das media vuelta impune; a quien dejas está encantado de dormirse.
Decía el maltés que la mujer es un buen substituto de la masturbación, pero que requería una dosis extra de imaginación. Los hombres mayores disponen solo de alternativas drásticas para aliviar las tensiones físicas, que envejecen más lentamente.

30.4.07

Kodama

§§§§§§§§§§


La única vez que tuve un encuentro con un Kodama fue en un paseo por La Pedriza un gélido Invierno años atrás. Al principio se ocultó de mí, pero al notar que yo era realmente inofensivo, se acercó vencido por la innata curiosidad de estas criaturas. Fue una doble alegría, saber que su presencia era el halago que constataba la salud de aquellos bosques, repoblados con más urgencia que criterio; y también, la distinción que conmigo hacía el espíritu del bosque, me llenaba de un satisfecho orgullo. No sabía de nadie que hubiera visto uno en la sierra madrileña.
Fué bajo un melojo raquítico que se encontraron los dos mundos; me enseñó tantas cosas en un tiempo que me pareció muy corto, que no sé si me he olvidado de algunas, o utilizó un método pedagógico sui géneris de su especie que alcanzó conmigo altísimos niveles de éxito.
Hablamos de plantas y de nuestra nostalgia de las flores que se agazapaban bajo la tierra helada, de los misteriosos versos que acompañaban el canto del Manzanares niño al fluir entre las piedras. Me habló de aves desconocidas y yo le describí un Abejaruco, que él no había visto nunca; era encantador ver aquella carita semitransparente asombrada por mi encendido detallismo en la descripción del ave multicolor que prosperaba a orillas del Alberche. Pero lo que más me impresionó fue cuando me dijo: " si no tienes las fuerzas necesarias para cumplir tus deseos, debes tener la sabiduría suficiente para renunciar a tenerlos". Nunca hubiera creído que estos duendecillos de los bosques, tuvieran necesidad de preocuparse por estas cuestiones de corte sociológico, pero decidí no obstante apuntar su consejo.

29.4.07

Disculpas en abierto

Hace no mucho, me he portado como un verdadero animal, he sido grosero con alguien que no se lo merecía, y a quien quiero mucho. Es que tengo un pronto italiano aunque sea medio árabe y medio español, y me jode que se haga daño. Perdón MALEFICABOVARI, por mi falta de elegancia. Buenas noches.

28.4.07

Primero fue Babel

Mi colega, cada tanto, se mosquea, y pone a parir a la peña sin contemplaciones; si es que no se puede ser magnánimo todo el rato, insondable sí,... pero todo a la vez no oiga. Ya sabía yo que esto iba a traer cola..., si es que al altísimo, no le gustan las obras faraónicas (ni nada que huela a moro). Lo que no entiendo, es porqué esta vez la ha tomado con un católico de pro, uno de los suyos (good fellas).
Sí amigos, mi colega la ha tomado con el alcalde de Madrid, por querer llegar al cielo por los túneles de la M-30; se ha pasado un huevo, a mi modesto entender (el alcalde, no el colega). Aunque la verdad he de decir que he medrado a mis anchas en este infierno pre-electoral de Magerit.
Llevo destinado más de 25 años aquí, y nunca había visto semejante chaparrón; supongo (porque no estuve allí), que El Diluvio Universal habrá sido una bagatela al lado de esta ducha cósmica. No me quiero imaginar los túneles, y los infortunados que allí estén, la lluvia era tan fuerte que la he visto arrasar los gallardetes de mi barca,¡ lo que no hará con los gallardones, bastante más expuestos. ¡No pasa nada, paga... el Ayuntamiento (o sea Ud).

26.4.07

That's what I told her (Traducido en los comentarios)

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Dear Kathryn, you know?, we've been the last week, together the whole time; even now, I go to sleep with my best and comfortable headphones, so as to keep you with me whilst I rest.- You sing the complete night through ( or at least , I guess so), and you start songs and sweetness, when it's time to awake.
What about the canadians?, I do not know indeed, but I always finish admiring one: L.Cohen, Tony, Patricia Rozema. Leolo's team, including even a precious girl, I was gifted as a lover more than twenty years ago. Sadly disappeared when 30' y/o, she had worked for the canadian TV. Her name was Danielle Frappier, a beauty from Quebec, and I soundly loved her.
Haven't you considered coming to Spain; If necessary, I'd buy all the tickets. But that wont be possible, tickets would last a few hours, you know? The new spanish collective is turning ambicious in terms of Quality. Please think about it.
I once read from you, that you didn't think about you as a Superstar, because you were too odd for mainstream, I agree, but we, the ones far away from the ants column, enjoy you in such a way, that we do not need them to colour the show. because you're the most magnificent rainbow my dear.
And, if you don't think to visit us (and me of course), please tell me:
Where is your head Kathryn?*, and the rest of the pack, that I'm thinking of going anywhere to try to chat you up. A big kiss for a little darling, my last and constant craving*.

*From her songs

25.4.07

SERGUEI

La verdad es que no he tenido huevos de ponerlo en su idioma original, porque aunque no lo creáis, me quedan reminiscencias que se preocupan por el qué dirán, por las impresiones equívocas. Pero sobre todo, porque nunca he deseado a un tío, más que fraternalmente, cuando he tenido a uno de mis mejores amigos, todo el afecto que podía; pero nunca quise los bajos de nadie, salvo de todas las mujeres que habitan la faz de la tierra (y habrá quien me llame marica por ello, pero este tipo de cosas, la verdad....,me la suda.
RAP y yo éramos inseparables, lo fuimos durante 10 años, y a los 12 o así, cuando sabíamos que había llegado el momento (pero no sabíamos de qué), nos marcamos unas cuantas cambiaditas furtivas, por solidaridad con el colega. En realidad, nuestra tendencia más fuerte era follarnos a su tía soltera, pero nos encerrábamos en un baño en el exterior de la casa. El que recibía, escudriñaba el horizonte cercano en busca de moros en la costa, pero nunca llegaron los musulmanes al Río de la Plata. Debo confesar que cuando me tocaba mirar, también sentía un cierto gustirrimín; años después, aprendería que el sumum, era que mi chica me jugueteara el orto con un dedo, mientras yo me deshacía dentro suyo, sin gomas ni leches...bueno, de esto, algo había parecido, o quizás más a la cuajada.
La elección de la vía sexual es cosa de cada uno, pero como las hormonas hacen bien su trabajo (no como el puto CORREOS), se suele coincidir con la supremacía de estas. Hay también quien, en el fragor de la batalla, se clavaría su propia espada, si las leyes físicas (o un entrenamiento intensivo de contorsionismo) lo hicieran posible.

La sexualidad y la moralidad, nada tienen que ver, es como comparar el tocino con la velocidad; curiosamente, el colectivo que más insiste en una relación estrecha de los embutidos y la pérdida de puntos, es la madresantaeclesia, que en su seno, tiene un alto porcentaje de lo que ataca (y sus buenos millones les cuesta año a año el descrédito que esto le ocasiona); pero echamos la mierda debajo de la alfombra, junto a los contratos secretos con los damnificados, y a adoctrinar, que aquí no ha pasado nada (y todo esto, sin pensar en las víctimas).
Otro día me ocuparé de los abogados, ya veréis, lo diré de ellos como grupo hipotéticamente humano, contando con una o dos excepciones claro.

Que cada uno se meta su vela, o su atracón de chocho, o almohada (¿vendrá de alma y hada?);
O lo haga a la antigua, a mano. Es un acto de amor propio, leí en una HUMOR de los 70, (y por algo se me quedó)
El sexo no es la moralidad, ni el amor siquiera; es tan sólo una de las formas (y de las más guapas oiga) de ponerlo de manifiesto.

El hombre de piedra

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El hombre de piedra se me apareció por primera vez en sueños; mi marido me había abandonado y estaba a punto de perder mi empleo. Solía llorar por las noches, pero no me libraba de episodios de llanto compulsivo a cualquier hora y en cualquier lugar. Recuerdo incluso haber llorado películas enteras, a las que había acudido para animarme. También lloraba en aquel sueño; metida en mi bañera antigua, se nublaban mis ojos por las lágrimas. Luchaba por salir del agua roja, pero esta parecía haberse solidificado en torno a mí. Sentí esto como una alegoría contra la que debería oponer las fuerzas restantes, y me incorporé en un último esfuerzo. Agotada frente a un mundo desenfocado y difuso, miraba las baldosas del suelo, donde acostumbraba de niña buscar imágenes sugeridas por la amalgama de piedras que lo formaban. Vi primero un ojo, y me asombré de no haber notado antes la presencia de esa forma caprichosa en el embaldosado; en un momento me pareció que parpadeaba, y mi corazón se detuvo. Enjugué mis lágrimas y volví a mirar; ahora eran dos los ojos, y comenzó a hacerse evidente su frente, luego su boca apretada y su nariz. Miraba con naturalidad, ya sin llanto, las operaciones que realizaba aquella criatura para liberarse del suelo. Finalmente pidió mi ayuda, sin hablar, simplemente extendió su mano hacia mí. No tuve miedo, cogí aquella mano áspera y tiré de él liberándolo. El hombre de piedra abrazó mi cuerpo desnudo, y sentí una paz dulce apoderarse de mí. No volví a llorar, ni a temer, ahora que sé que puedo generar mis propios dioses.

24.4.07

El gran Malowka

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El gran Malowka es un diamante que han codiciado los grandes magnates de la aldea única. Estas caprichosas pasiones hicieron repentinamente multimillonaria a Irene Malowka, antigua monitora de un campamento cristiano.
Aquel diamante rebolludo que le diera a guardar un morenito escuálido bajo su protección, había hecho de esta mujer modesta y bien educada, una figura infaltable en los saraos de la clase dominante. De piel muy blanca y cabello oscuro, tenía una distinción que a todos extrañaba al conocer sus humildes orígenes.
Los rayos de sol hacían brillar una constelación de partículas bajo el agua. Diminutas estrellas desperdigadas en aquel universo de aguas revueltas, lanzaban al girar destellos dorados y plateados. Vi la piedra en el fondo por una especie de milagro perceptivo, puesto que era prácticamente invisible bajo el agua. Cuando salí a la superficie, tenía la impresión de que no era un objeto sólido, que se acoplaba sin inconvenientes a los límites del puño cerrado. Soy aquel morenito escuálido que encontró la piedra. Recuerdo perfectamente habérsela dado a Irene para que me la guardara mientras seguía con mis juegos en el agua; recuerdo también mi confusión cuando al final del día se la pedí; me aseguró que no le había dado nada y que seguramente se la habría confiado a otra persona. Es evidente que para entonces ella ya sabía, o suponía, que aquel pedruzco extraño, tenía un valor que justificaba la mentira. Pasado el verano me olvidé de aquel episodio. Volvió repentinamente a mí, después de treinta años, cuando por casualidad vi una foto suya en el apartado de sociedad de un periódico. Al principio no la reconocí, si bien algo me era familiar en aquel rostro, pero al leer su nombre, regresó mi infancia en Sierra
Leona y aquella mañana en la que desde el fondo de un arroyo, me hizo un guiño fallido la fortuna.

22.4.07

Carta a una diosa triste

Hay una epidemia de soledad de la que nadie habla, la OMS ha centrado sus esfuerzos en la neumonía atípica y una cruzada más en contra del tabaco, es decir que los pulmones del mundo son la estrella. Pero ¿donde se aloja ese mal que nos corroe? ¿podemos usar mascarillas o aumentar el precio del infortunio?. La soledad no es una enfermedad, es una percepción que nos aqueja cuando bajan las defensas de la autoestima. La pregunta es ¿porqué bajan?; solos estamos todos, pero se nos afiebra el alma cuando pensamos en ello. El poder de los abrazos, de los sueños, ha probado ser una cura extraordinaria para este mal milenario que se ha vuelto endémico de repente, ahora que no hay tiempo para los abrazos, ahora que las ambiciones han ocupado el trono de los sueños y triunfar es más importante que estar vivo.
Hay dentro de mí una gratitud eterna para la diosa de ojos claros que me besó las llagas cuando el mundo me había abandonado, que me recogió en la enorme casa de su corazón y consiguió que volviera a caminar. Quiero que lo recuerdes, quiero que rememores quien puedes ser si cierras las puertas de las sombras, si retomas la conciencia de ser imprescindible, para los que como yo te lo dicen y los que callan haciéndose los fuertes. Abre las puertas a algún sueño, por pequeñito que sea; cómprate un vestido, juega al fútbol, o si te satisface dale un sopapo a alguien. Date una buena caminata mañana por la tarde y piensa en ello, seduce a alguien, rescata a un náufrago o hártate de dulces, que espero poder ver pronto una sonrisa en esos hermosos ojos, en esos sensuales labios a los que no les sienta nada el gris de la tristeza.

21.4.07

Arquitecto busca hada


He construido moradas de sueños, he pintado mundos tras los personajes que se movían en escena, he dejado una huella leve en la tierra a mi paso. Solo ahora, años después de haberme ido, he comprendido cual era el lugar hacia donde me dirigía. Ahora que por un cataclismo de la dimensión eterna y etérea he perdido tu rastro, me doy cuenta de que siempre te he buscado, y que si mañana no me reconocieras, por una quiebra en los códigos caprichosos del destino, seguiría buscándote. Porque hay algo interminable en los sueños con que me has alimentado.
He soñado que te encontraba en un bosque de una nación extranjera, y nos sentábamos a la vera de un río inmóvil, por el que desfilaban, flotando en su superficie, adivinas cíngaras y faunos que tocaban la flauta de pan. Fué un instante o una eternidad, no sabría decirlo, porque tuve tu mano entre las mías y el tiempo se detuvo. Entré por un camino de miradas en la gruta oscura de tus ojos y acaricié tus cabellos rogando, que el sueño durara un poco más. Hubo un relámpago en mis ojos, una ceguera repentina cuando bebí el último beso de tus labios, antes de que te llevara un gusano gigantesco que horadaba la tierra. Desde entonces he vivido el infortunio de no saber donde estás. Trepo los peñascos de las cimas de mi mundo para cansar mi cuerpo y entregarme al sueño, pero creo que equivoco las ensoñaciones, en las que nunca abre las puertas Amèlie.
He oído hablar de un medium en un país mediterráneo y a él me encomendaré para encontrarte, están mis ojos sedientos de relámpagos y mis brazos hambrientos de abrazarte.

20.4.07

Deidad

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Los dioses se han acostumbrado a que los hombres se acerquen a ellos a pedirles dádivas, por eso no se apiadan. Los dioses son seres contrariados a veces, y se irritan cuando les importunamos con nuestras intromisiones en busca de favores. Sé esto porque yo también soy un dios, el ser supremo del pequeño mundo que habita y tutela; soy un Júpiter de jardín, que con su clemencia intermitente, protege o aniquila a los bichos de su reino anónimo.
No se necesita un talento especial para el ejercicio de la supremacía cuando tus sectarios son débiles, se puede ser injusto o magnánimo en cualquier edén en miniatura, sin que trascienda a otros olimpos más comprometidos con la justicia divina al uso o el Código Civil; en cualquier caso nuestras víctimas aceptaran nuestros designios con el sólido argumento de nuestra insondabilidad. En realidad se nos teme; y así vamos todos, adorados solo por nosotros mismos; y adorando a quienes debemos, por esa razón siempre oscura, un ciego vasallaje. Siempre hay un dios detrás de la frontera de lo que podemos entender, y estos niveles de percepción confusos, se hallan, no más allá de las estrellas, sino en las simas oscuras de nuestras almas temerosas de saberse sin protección o guía.
Los dioses están solos, porque en la cima no hay más lugar que para uno, igual que en el último escalon del Averno, o en las noches desesperadas de cada uno de nosotros.

19.4.07

Sus deseos son órdenes (La bella)

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Veltri era moreno y de rostro agradable; hijo de italianos emigrados a las américas, no tenía en su forma de hablar errores o construcciones que delataran su origen , sin embargo había algo innegablemente italiano en su conversación, en esto iba pensando mientras bajaba las escaleras hacia la calle cuando vi a una mujer sentada en los escalones con un libro en su regazo. Buenas tardes, dije y giré mi cabeza para mirar su rostro, "Hi" contesto con acento y sonrisa sajona … tras un intervalo muy corto, y tirando de manual, dije: - … good afternoon then…- y ella respondió : "Buenos días" . Ahora me había detenido y la miraba ; -buenas tardes corregí- y en escasos segundos me había enamorado de ella . No sé en realidad si era hermosa, pero a mí me lo pareció; tenía una de esas bellas narices triangulares, tan diferentes de nuestros apéndices latinos, una piel muy blanca y unos ojos que con toda probabilidad eran verdes . Sus dientes resplandecían blanquísimos enmarcados en unos labios sin pintar pero suficientemente bien hechos como para no necesitar refacciones. Creo que el amor a primera vista guarda una relación directa con la necesidad de afecto o emociones que cada uno tiene, o mejor, arrastra. Mi conclusión inmediata fué que estaba suficientemente solo como para pensar en estas cosas.
No pude dejar de pensar en ella en todo el trayecto hacia el sitio donde iba, y tampoco pude concentrarme en lo que hacía, definitivamente, una parte importante de mí, se había quedado en aquellas escaleras junto a la bella extranjera. Decidí volver hacia la posibilidad de una conversación con aquella mujer, pero ya se había marchado. Una vez más, el destino me había enseñado su dorada zanahoria y yo no había sido capaz de alcanzarla. Quizás para bien, pero una sensación de infortunio me ha acompañado desde entonces.

Disidentes chinos



Este joven de aspecto sereno y confiado, no sabía que lo que se le venía encima tenía, digamos, entidad.
Ayer fuí al Reina Sofía a ver una exposición de fotografía y aproveché para asistir a otras muestras. No he podido concentrarme en lo que veía por la perturbadora presencia de culitos. Deliciosas criaturas de todos los confines, que no sabían, en su inocencia, que estaban haciendo que yo no viera las cosas más que superficialmente. Lo malo de tener muchas ganas de follar es que te hace perder las escalas reales y te hace valorar muy por encima de su importancia, algunos aspectos de la vida de relación. ! Cuánto menos importantes son las mujeres en nuestra vida, cuando creemos que las poseemos ¡. Es tan efímera la posesión mutua de aquellos que se aman que, en ocasiones, uno de ellos no ha tenido suficiente tiempo para darse cuenta de lo que ha ocurrido; y sigue, tenaz, luchando por aquello que ya nunca habrá de tener. El verdadero interés del amor está donde no estuvimos nunca antes. Tocarle las tetas a una desconocida, tiene más interés que salvarle la vida a diez disidentes chinos.

18.4.07

17 de Abril, Dia de la Madre

æææææææææææææææææææææææ

He sucumbido a un amor extraño, lejano e improbable. Creo que ya la amaba el día que le escuché cantar "Calling all angels", luego vendría toda su discografía, tras reencontrarla en "Barefoot", hace no mucho.
Pasamos el día juntos, y por las noches nos vamos a la cama; ella me canta hasta que me duermo, y no sé cómo lo hace, pero al despertarme, empieza a cantar otra vez. Por la mañana es habitual que empiece las canciones por cualquier parte; ya bastante hace con poder cantar a esas horas, junto a los mirlos. Hoy es 17 de Abril, Día de la Madre, el otro es el día del Corte Inglés y los ganapanes; pero un día después, vuelve a ser el Día de la Madre. Escucha esto mama, donde quiera que estés.

Se mira en el espejo,
escruta las arrugas que no estaban ayer,
y recuerda al joven, con quien casi se casa;
¿qué pensaría si la viera así?
Como una niña, levanta su mandil
mientras algo se desliza por su mente
Comienza a bailar, lentamente,
recordando su juventud,
y a todos los mozos que tenía haciendo cola.
¡Oh! estos son los sueños cotidianos,
de las amas de casa;
las ves en todas partes,
a cualquier hora del día.
Una de esas amas de casa cualquiera,
como la que renunció a la buena vida, por mí.

Coge el Album del armario,
pasa sus páginas despacio;
y cuidadosamente coge,
una flor que se deshace,
la primera que él le dio,
ahora reseca.
Ella cierra los ojos,
toca su ropa de entrecasa,
y de repente, desaparece;
y al instante, luce aquel vestido,
que les volvía locos, hace tantos años.
¡Oh, estos son los sueños de las amas de casa!
las ves donde quieras, a cualquier hora del día,
una de esas amas de casa cualquiera,
como la que renunció a la buena vida por mí.

"Sueños cotidianos de las amas de casa"
de Glen Campbell (canta K.D.Lang, mi amor)

15.4.07

Huckleberry

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Hoy he tenido la tranquilizadora revelación de ser uno más; como el último imbécil o el hombre más poderoso de la tierra. No voy a caer en la tentación de sugerir que estos títulos puedan recaer a veces en el mismo individuo. Lo mío va más allá.
Hoy se me ha sosegado el alma cuando me di cuenta que somos en definitiva, no más que un frágil eslabón de una cadena que sólo se romperá cuando lo decidan fuerzas fuera de nuestro alcance; no, no voy a ponerme místico, aunque, si lo hiciera, tampoco me faltaría razón. La apreciación de lo superior admite tantas interpretaciones como seres que se plantean semejantes cuestiones. He sabido al mismo tiempo, cual es mi obligación; cada uno sabe la suya, y el que no la sabe, igual la cumplirá.
Me dejo llevar a partir de hoy por este ser interior que espera los milagros con la misma paciencia con que ve girar lejana, la rueda de la fortuna. Me inclino hoy ante Bart Simpson, cuando encarnando a Huckleberry Finn, recostado a la sombra de un árbol, dijo con su voz de niño cazallero : ¡ Ah..la dulce delicia de hipotecar el futuro !

12.4.07

Dados

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Anhelo unos besos que no he conocido, que resbale mi pecho mojado contra el suyo en una incruenta batalla de sensaciones. Deseo cerrar los ojos y sentir que solo mi boca existe, atrapando y dejándose atrapar por sus labios.
Tengo nostalgia de unos ojos que nunca vi en la oscuridad pactada; saber que la sincronía de ese cuerpo, de ese conjunto deseado de huesos, músculos e intenciones me está dedicada por un tiempo hermoso a ser vivido. Sentirme importante en esos brazos que se aferran a la vida; ser la vida, aunque sea un instante, para ese corazón que late en una diagonal próxima al mío.
El amor es una trampa, y recuerdo la canción de Leonard Cohen:
"Todos sabemos que los dados están cargados,
y aún así cruzamos los dedos al tirarlos…"
Me reconozco un hatillo de piel que contiene vísceras diversas, unos pocos músculos usados, unos huesos cortos y maltrechos y un alma confundida que guía al conjunto por los intrincados pasadizos de este laberinto que nos ha sido concedido. He aprendido en el camino muchas cosas, llevo en el pecho las medallas sombrías de la experiencia, el recuerdo auditivo de las puertas que se cierran, el aroma desgraciado de adioses dichos o sugeridos. Pero también el recuerdo imposible de tu sonrisa, en la mañana, aún no amanecida, cuando un amor soñado nos rondaba, como un perro pequeño, feliz y adorable. Recuerdo claramente cuando no te dije que te querría siempre, y estaba tan seguro al no decirlo de que era verdad…Y lo era, porque en estas cuestiones, es más cierto que nunca lo de …"lo que vale es la intención".
Si, el amor es una trampa, que convierte en pardillo al pirata más temido. Le lleva donde quiere, por los caminos que él cree que elige.

9.4.07

Ex Hombres

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Cuando un hombre pierde su juventud, entra en un terreno pantanoso. Le siguen gustando las mujeres jóvenes porque como animalito, está programado para el apareamiento con hembras fuertes y saludables; pero estas ven en él, como mucho, un hipotético mecenas y no un hombre.
No hay indignidad mayor para un hombre maduro que hacer el imbécil tras las jovencitas, pero no es algo que pueda manejarse desde el puente de mando. Esa convulsión involuntaria en pos de un ridículo asegurado, es una obstinación de la Naturaleza que no siente ningún respeto por los individuos, su proyecto es mucho más amplio y no acostumbra a contar los muertos, menos aún patetismos que no son de su incumbencia. Solo ante el espejo, un hombre de mediana edad puede intentar engañarse, pero en el fondo se da cuenta del inexistente atractivo que el cristal le devuelve; entra la barriga, se pone de medio perfil, ensaya un gesto de hombre duro y se marcha ante el desaliento que le produce ese aspirante a ruina que tiene enfrente. Diferente es, no obstante, cuando uno no puede verse y fantasea con la posibilidad de agradar a las mujeres que le gustan, (un porcentaje cada día más elevado a medida que se hace carne su convencimiento de no gustarle a nadie). Uno se convierte en una promesa de estabilidad, en un compañero fiel, en un supuesto protector o una víctima, pero nunca más volverá a ser un hombre. El amor solo es real cuando la supervivencia no está de por medio; cuando lo único que se pretende alimentar, son los sueños. Algunos hombres, entonces, se dan a la bebida, otros aprenden Yoga o Chino Mandarín, o se torturan alegremente en el gimnasio para prolongar la agonía . Pero la mayoria se muere; unos se suicidan, y otros firman su certificado de defunción como hombres para convertirse en ciudadanos que empujan un carrito en el hiper, llevan a los niños al parque, o descerrajan bocinazos a diestro y siniestro ante cualquier retención; ¿a que tendrán tanta prisa si no van ya a ningún lado?. Da igual lo que hagas, vayas de putas o te mates a pajas, el amor está ausente de la piel para siempre. Todos saben que nunca falta un roto para un descosido, que hay de todo en la viña del señor, y todas esas promesas veladas de encontrar retazos del Paraíso Perdido; pero eso que te dicen podrías encontrar a la vuelta de la esquina, no es ni parecido a lo que has perdido. Claro que hay mujeres de tu edad, y mayores (aunque ya , las mujeres de tu edad te parecen demasiado mayores) que están dispuestas a compartir tu vida o mejor, el producto de tu esfuerzo, pero no es de eso de lo que estamos hablando. Hablamos de una piel tersa, la tuya, en contacto con un pecho caliente de mujer que te abraza sin esperar nada más que el próximo abrazo, que te mira en la oscuridad y puedes ver el brillo intenso del amor en sus ojos. El amor es querer ser dos porque no se confía en las propias fuerzas, pero uno no es conciente de ello y debiera ser perdonado como aquellos que matan en un ataque de enajenación mental. Y se perdona el amor, y se mitifica, y se malentiende y se confunde pero no puede comprenderse; no puede desentrañarse una ecuación con semejante cantidad de incógnitas, tantas como bobas y bobos enamorados… a quienes envidio profundamente. No tanto por estar enamorados, porque aun recuerdo las angustias y los miedos a los que te somete el amor, sino por vivir en ese candor que te permite pensar que no estas solo en realidad. Un cineasta dijo una vez: "se vive como se sueña, solos" y no lo comprendí bien en su momento, pero por algo se me quedó la frase rondando los arrabales del entendimiento, como una herencia sombría de la que solo podrás disfrutar a la mayoría de edad de la razón. Esclavos de un futuro inexistente, de la razón y la pesadumbre, los hombres maduros se arrastran por las callejuelas de la desesperanza en busca de placeres inmediatos, sin entender lo que ha pasado con sus anhelos más profundos, que ha sido de ese mundo claro que nadie más , al parecer, veía. Tampoco nosotros, ahora, somos capaces de verlo, como uno de esos sueños en que se te revelan las grandes verdades que no eres capaz de recordar al despertar.

8.4.07

Sobre la sabiduría de los próceres

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Dijo el Canciller Bismarck: “Estamos aquí para cumplir con nuestro deber”; otro personaje de la humanidad, algo menos conocido por la historia, Pocholo (el de la Juani), me dijo con un porrito entre los labios y su voz ronca, mientras acogotaba a un indefenso botellín de Mahou: “Estamos aquí para pasarlo bien”. Pero yo, como siempre, voy vadeando los extremos; navego por este mar proceloso en palabras, leídas o escritas; voy por el sendero recto de los caracteres siguiéndose unos a otros para evitar encontronazos con la vida. Me alejo de todo aquello que parezca excesivo a mis energías, o que suponga un esfuerzo espiritual desmedido. El resultado es desalentador y concluyo (por una vez) que estoy equivocado, y que ambos tenían razón.

7.4.07

El regreso

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Te he esperado muchas noches, y me siento ridículo por ello, pero ya no te espero. Escucho la música con una sensación de resignación nueva y sosegada; mientras, desando todos los besos que nunca te dí y los voy guardando como recuerdos imposibles que me han aliviado noches de soledad.
Viajo a mundos desconocidos con el mismo truco de siempre, y camino por una playa lejana, sintiendo el aire del mar, tan real como tu abrazo que nunca ocurrió. Doy gracias por ello, porque en el fondo sé que el amor es una ilusión que tiene su momento…y para mi ya ha pasado. Mañana empieza otra historia, y hay que estar preparado y bien peinado, porque la vida sigue, aunque tenga menos gracia sin los sueños vanos que me construí con planos antiguos.
Vuelvo por caminos polvorientos al lugar de siempre, y acechan emboscados todos los reproches de la parte de mí que ya había muerto, y desaconsejaba el viaje; abro los ventanales que dan a mí mismo y me veo sentado esperándome, con el gesto comprensivo. Estoy en casa.

6.4.07

Víctor

Te recuerdo querida Rita, con el gesto de dolor, los ojos ya sin lágrimas en un cara congestionada y desencajada por la pena, con un pañuelo en la cabeza para completar el panorama de tu tragedia interior, que quería ser exterior. Fué mi primer contacto con la desolación, verte en aquel bosque, que para mi representaba la vida, vagando con el aire ausente, en un autoabrazo con que intentabas sin exito liberarte de un frío que no existía mas que dentro de tí. Hasta tu abrigo marrón era triste en aquella Primavera avanzada en que tu hermana te quería a su lado para que no estuvieras sola, como un acto de amor o solidaridad obligada ante tanta aflicción.
El se llamaba Victor, fumaba en pipa y tenía una voz contundente, segura; como quien sabe de qué y a quienes está hablando, pero me olía a fraude, o lo hace ahora a la distancia y mi mente se confunde.De cabello rubio, alto y soberbio, era sin embargo otro su rasgo más distintivo, le faltaba un brazo. Te había abandonado, habías sido solo una escala en su vida de hombre que tenía que demostrar algo todo el tiempo; eras solo un eslabón en su cadena de "yo soy capaz", y tú buscabas un puerto seguro a tu soledad creciente. Te recuerdo querida Rita cuando nos enseñaste que no solo eras divertida y cariñosa, cuando quedó a descubierto la vulnerabilidad de tu corazón colgando del miedo al futuro. Tan honda era tu congoja, tan imponente tu pesadumbre que sentía ofensiva mi presencia de niño a tu lado, yo no extrañaba a aquel fanfarrón y temía se me notara . Yo te queria, y no hubiese hecho nada que aumentara tu tormento, aunque yo no lo entendiera.
Ahora, despues de haber atravesado todos mis bosques, toda la tierra ensangrentada de desventuras, con el rictus amargo de quien se niega el llanto, con tu abrigo marrón en el alma, te recuerdo y te busco para abrazarte por aquel día en que no lo hice , aunque de nada hubiera servido y lo sé, pero no me perdono tu tristeza … ni la mía. Ahora que entiendo la soledad, que sé que cada sueño que se pierde es un golpe de remo vigoroso hacia el abismo, ahora que conozco la baraja con la que jugamos y ya no juzgo a la ligera a los fanfarrones que fuman en pipa, ni a las mujercitas tristes que por ellos se consumen, te busco ; para ofrecerte mi consuelo inútil y tardío , porque sé que tú harías lo mismo, de poder verme instalado en mi tristeza y me contarías un chiste tonto imitando la voz de un extranjero.

In memoriam Rita Granda

5.4.07

El Club de los solitarios

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El Club de los Solitarios no tiene sede fija, se reparten sus instalaciones entre los apartados pasillos de los parques, cuartos protectores llenos de música y libros, así como los rincones retirados de los bulliciosos patios de colegio. Sus miembros, a veces, son elegidos por los que no son ni serán nunca miembros del club, otras, por la autoproclamación de cada aspirante.
Los solitarios, como los enanos, tienen un sexto sentido que les hace reconocerse entre sí, pero no cruzan enigmáticas señales de su Logia al encontrarse, solo se miran de lejos con una simpatía no exenta de recelo. Podría decirse que el lema del Club es : "Hágase socio si quiere, pero a mí déjeme tranquilo"
Sin estar claramente reglamentado en las directrices del Club, sus adeptos viajan de incógnito en el Metro y los autobuses, pero es notoria su presencia en las primeras sesiones de los cines de Lunes a Jueves.
No se debe confundir a las personas solas con los solitarios, los unos son esclavos de su condición, mientras que los otros se ciñen su corona de espinas porque no admiten más tiranía que la propia, y reinan sobre sus dominios con leyes y manías de hierro.
En numerosas ocasiones ha habido intentos de congregar a los miembros del Club, pero nunca pasaron de ser estratagemas comerciales destinadas a los gregarios frustrados; los genuinos, los verdaderos adeptos no tiene vocación asamblearia y desoyen sistemáticamente los fatuos y engañosos llamamientos que prometen: un retazo de humanidad a su disposición a precios módicos.
El Club garantiza a sus socios discreción absoluta y sueños extraños, poblados de seres que, existiendo en la vida real, se comportan de un modo distinto al de la vigilia y con quienes es posible comunicarse.
No es posible asegurarlo debido a la rigidez de sus estatutos de confidencialidad, pero se rumorea que el Club de los Solitarios, dota a sus afiliados de perros y gatos preparados genéticamente para entender advertencias, consejos o conversaciones de lo más complejas.

Nada se sabe acerca de la composición de la Junta Directiva, organigrama jerárquico o relación de asociados del Club de los Solitarios; muchos de los que han tratado de adentrarse en el misterio, han desistido por encontrar infranqueable el muro de silencio en torno a él, otros, han desaparecido de la vida pública dando a entender que, habiendo establecido contacto con el espíritu de la organización, pagan un tributo de secreto, impuesto o voluntario.
Un estudio semicalcinado, encontrado entre las ruinas de una biblioteca de Sarajevo, parece ser el único referente fiable de su existencia. En los fragmentos salvados de las llamas, el arquitecto Hans Poelzig, exponía algunas consideraciones que delataban un preciso conocimiento de los intersticios de este mundo oculto.
Entre las revelaciones más destacadas figura el hecho de que, las aparentemente penosas muertes de ancianos solitarios en el mayor de los abandonos, son estrategias planificadas con esmero, que reproducen, paso a paso, unos preceptos establecidos; que gran parte de los suicidios son en realidad ejecuciones ejemplarizadoras de la obligación de no esperar nada del Club de los Gregarios, o bajas voluntarias a unos códigos demasiado estrictos para ser cumplidos a lo largo de una vida.
Sorprendente es también la sugerencia que se extrae (entre líneas) de algunos párrafos, sobre la similitud alarmante de nuestra sociedad "avanzada" y satisfecha con el dogma implacable del Club de los Solitarios; es al parecer una alusión velada al "Sálvese quien pueda" que rige ambas entidades. Que cada uno, en solitario, saque sus conclusiones y opte por su elección, el Club, pacientemente nos espera.


Omar Muharib ha llamado desde Omán, y me ha pedido que cuelgue un post suyo cada día hasta el domingo próximo, para los que no se han ido a buscar atascos, colas para los restaurantes y un tiempo asquerosillo

4.4.07

Colibrí

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Hay al menos dos versiones de la huída del “Colibrí” de las fuerzas del orden. Hay en algunos hechos reales, una necesidad muy grande de leyenda.
Colibrí fue un marginal que acabó siendo asesinado una noche por la policía. Cuentan que su agilidad era tan grande, que le permitió burlar a “la patota”; saltando, dicen unos, por una ventana con la que no contaron los que obstruían la puerta. Daba esta a un pasillo, a la semidesnuda libertad que le esperaba. Otros cuentan que saltó por la ventana de un segundo piso, también con poca ropa, consiguiendo igual objetivo.
Fernando Pessoa dijo una vez que: “ la realidad es siempre más, o menos de lo que queremos”. Quizás por esto,las versiones de un mismo suceso,varían en función de la creatividad de sus narradores.
El Colibrí era un moreno joven y apuesto, que tenía por máxima posesión, una audacia, que tanto le garantizaba el amor como el sustento. La suerte le acompañó en andanzas y redadas, pero una noche de Invierno,le cerró las puertas. Estas eran las de un Club de barrio en el que se celebraba una fiesta a la que ni Colibrí, ni Sidra, que le acompañaba, estaban invitados. Habían bebido, y querían proseguir la fiesta allí donde hubiera posibilidades de ella.
Quiso el infortunio que los policías que acudieron al altercado, fueran algunos de los que se la tenían jurada; ser burlado, abre a veces, heridas que solo se cierran con el derramamiento de sangre.
Así era el mundo donde crecí, brutal y rencoroso.
Recuerdo una noche en que le di de fumar a la leyenda; nunca había probado la marihuana, y su primera reacción fue de burla, él estaba acostumbrado a otros aturdimientos; puso cara de colgado y dijo:”la luna verde”,le reímos la gracia con desgana, y pensé que no hacía falta mucha inventiva para ser un mito.
El policía vino desde “la lancha” disparando al aire un revólver; el colibrí yacía en la acera con varios impactos. Hablaba con un respeto temeroso, y la borrachera se le escapaba por la sangre. La suerte le negó incluso la gracia de morir colocado. Hubo varios testigos que vieron a los policías ponerle el arma a los agresores, pero el miedo siempre fue un sabio consejero para la gente del barrio. El suburbio era regido por la policracia durante mi juventud, y mediante aquel respeto al amo, la verdad se perdió en las callejas oscuras.
Siete agujeros conté cuando vi su cadáver, pero el que más me impresionó fue el de la frente; su cuerpo estaba dividido en dos por una línea invisible , una mitad violácea, y la otra verde difunto.
Descansa en paz colibrí,… no te has perdido nada. O.M.

2.4.07

Nocturno

Entro sigiloso en la noche, cuando has abandonado tu cuerpo sobre la cama y te has marchado al otro lado del espejo. Cuando sales a recorrer los luminosos campos de un mundo que no existe y es, sin embargo, el mejor lugar donde vivir a veces. Allí todo es posible; podemos volar sin mecanismos competentes, caer desde una torre sin consecuencias, amar y ser amados eternamente o pintar de azul el Amazonas sin que nos demonice Greenpeace. Me siento a la vera de tus sueños sabiendo que no regresarás hasta la mañana, cuando abran las panaderías; y si a veces, en tu revelador dormir veraniego, te recorro con un punto de deseo en la mirada, es por lo general, con una ternura exenta de interfencias hormonales con la que arropo tu piel indefensa ante las sombras. Acaricio tus cabellos, y me gusta pasar el dorso de la mano por tu cuello; de vez en cuando, en noches de audacia inusitada, te beso tiernamente en la mejilla, y me retiro a verte sonreir, sabiendo que he plantado un beso que crecerá en tu letargo como una muralla dulce contra las pesadillas. Te hablo en un susurro, te digo todas las cosas que nunca te diría en la vigilia; y sé que son la avanzadilla de mis huellas en tu corazón, un rastro de palabras sobre el mapa de tu piel en el ensueño, para que te guíen, si quisieras encontrarme.
Aunque es muy temprano, te deseo que descanses, para ver si consigo acercarte la noche a los sentidos; y viajar por tu cuerpo dormido hacia mis anhelos más profundos. Buenas noches.

29.3.07

Duquesa

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La frase: "con la avidez de un perro", se me quedó grabada. No sé realmente como es la avidez de los perros, pero puedo entender la figura. Recuerdo esos perros viejos que se relamen ante la presencia de una perra en celo; que sin el menor pudor, ni calibre de los riesgos, arremeten contra el aroma autoritario con que la naturaleza ha adornado a las hembras en hora de merecer. Entre tanto, el dueño de la perrita corre de aquí para allá con la inútil correa en la mano, intentando silbar una llamada destinada a ser desobedecida.
¡ Merdición ! grita el burlado dueño de Duquesa casi sin resuello, cuando ve a su joyita a punto de ser abordada por un chucho infecto, pero con sentido de la oportunidad. A una distancia de unos cien metros intenta un nuevo silbidito: fiuffff..fffff; convencido de que, escaso de aliento, no llegará a tiempo de impedir el desastre. La imagen de una Duquesa exultante y saltarina ante el vagabundo le recuerda a su esposa sonriente y solícita cuando decide que llegó el momento en que no le duele la cabeza. Lo sabe, no hay escapatoria... ffffff...fffff...¡ Duquesa !, ..tu puta madre.
Mientras ve al desharrapado aprisionar la cinturita de avispa de la remolona, observa desalentado a la perrita haciéndose la distraída, camina sin prisas, sabe que esto llevará su tiempo.