19.7.06

Le conté todo.
Era para mí una liberación terminar cuanto antes.
No me interrumpió siquiera una vez, y al terminar mi relato, hizo algo que no esperaba.
-Vamos a ver cómo te sacamos de esta, me dijo mientras me daba una palmada en el hombro con su mano leve.
-¿Entonces no es Ud. de la policía?
_ ¿Cree Ud. que lo parezco?, preguntó con su sonrisa preferida para acojonar.
-La verdad es que no Sr.....
_Señor está bien.
-Oiga, no me diga que voy a tener que decirle señor cada vez, odio lo que implica la puta palabra, dije como si fuera yo el que dominaba la situación; una milésima de segundo después, cuando iba a comenzar a disculparme, me dijo:
_Bueene, L.G., puede llamarme L.G.
La suavidad del tono que usó me confortó, y me puso incluso de buen humor:
-¡Joder, como los electrodomésticos!
_Algo así, siempre por una vida mejor, laaarga y mejor.
-¿Porqué quiere complicarse la vida para ayudarme?
_Porque mi sobrino no me perdonaría que no le ajudase.
-¿Entonces es verdad?
_No, me dijo, y flasheó la sonrisa "cállate".

Repasamos los puntos en los que podría implicárseme con el caso y convinimos que, afortunadamente, aparte de la posibilidad de haber dejado huellas, sólo había dos personas a las que "controlar" (según la palabra que usó).
-¿Qué es "controlar"?, pregunté intrigado ante lo ambiguo del término.
_Ya lo verá, me dijo acariciándose el cuello, y creo que Ud. disfrutará haciéndolo.
Me pidió el libro, y se sentó a leer tranquilamente.

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